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La inversión multimillonaria detrás del Tren Maya

Actualizado: 14 dic 2023



El Tren Maya es el proyecto estrella del actual gobierno federal mexicano. Se promociona como una locomotora del desarrollo económico para el sureste del país gracias al impulso al turismo y la generación de empleos. Pero, ¿cuánto costará construir y operar este ambicioso sistema ferroviario? Analicemos los números detrás de esta magna obra de infraestructura.


Costos de construcción

En total, se contempla que la construcción del Tren Maya demande una inversión de entre 120 mil y 150 mil millones de pesos a lo largo de cinco años, según estimaciones gubernamentales.


La Secretaría de Hacienda autorizó 70 mil 800 millones de pesos para el proyecto.

Y para 2023, el presupuesto federal prevé otros 68 mil 753 millones.

"Es la mayor inversión que se está haciendo en toda la historia de México"

Estos fondos pagarán salarios de miles de trabajadores, transporte de materiales, maquinaria pesada para desmontar terrenos y edificar puentes, durmientes, rieles, estaciones, carros de pasajeros y locomotoras.



Costos operativos y mantenimiento

Luego de culminada la obra, también habrá inversiones permanentes para operar y dar mantenimiento al sistema ferroviario. Solo en 2023 se aprobaron 683 millones de pesos para el mantenimiento.


Además, deberá determinarse si la operación cotidiana del tren será subsidiada con fondos públicos o pagada enteramente por los pasajeros. Según expertos, las tarifas planeadas podrían no ser suficientes para cubrir costos.


Más allá del beneficio social y turístico, el Tren Maya lleva aparejados cuantiosos desembolsos de dinero público, tanto para construirlo como para operarlo a futuro. Habrá que evaluar cuidadosamente que esta monumental inversión efectivamente impulse el desarrollo regional y retorne dividendos para los mexicanos.


La monumental inyección financiera que impulsa al Tren Maya

Con un presupuesto que ronda los 200 mil millones de pesos tan solo en su etapa inicial de construcción, el Tren Maya encarna la mayor apuesta económica de México por detonar el desarrollo integral de su región sureste, históricamente rezagada pero con enorme potencial turístico y cultural.


Más allá de las vías férreas, durmientes y terminales que se vislumbran en los avances constructivos, los véritables motores financiales de este gigantesco proyecto merecen atención. Desgranemos las principales cifras y fuentes inversionistas que alimentan al que ya es considerado el mayor tren del continente.


Presupuesto de construcción: 173 mil millones de pesos

A diferencia de otros grandes proyectos de infraestructura enfocados en áreas densamente pobladas, el reto financiero del Tren Maya radica en desplegar su compleja red de vías, puentes, viaductos y edificios a lo largo de una extensión superior a los 1,500 kilómetros en plena selva tropical, con todo lo que ello implica.


Solo la construcción de las vías, durmientes y sistemas de control, más la adecuación de terminales en 15 estaciones, representa una inversión sin precedentes de 173 mil millones de pesos, destinados tanto a las firmas constructoras como a la adquisición de maquinaria especializada y pago de miles de obreros.



Fabricar y transportar las decenas de modernos trenes que cubrirán la ruta Palenque-Escárcega-Campeche-Mérida-Cancún, con capacidad para cientos de pasajeros cada uno, significa otro gasto multimillonario. Se contempla una flota inicial de al menos 42 trenes con una inversión de 47 mil 500 millones de pesos.


Cada tren que vemos avanzar por las vías del sureste en las imágenes difundidas del proyecto representa un desembolso de 1,130 millones de pesos. Esta monumental adquisición de material rodante ha sido posible gracias a la participación financiera de grandes empresas constructoras mexicanas.


Más allá del propio tren, las autoridades calculan que su operación generará beneficios anuales indirectos en Sectores económicos vinculados por unos 30 mil millones de pesos cada año. Entre ellos destacan turismo, hotelería, restaurantes, comercio, servicios inmobiliarios y de logística, por citar algunos.


Así, la inversión inicial al tren se verá compensada cada 12-18 meses con los miles de millones de derrama económica permanente que se espera dinamice en una región de grandes carencias pero alto potencial aún no explotado. Ello requerirá el involucramiento financiero de emprendedores y empresas visionarias.


Turismo: 20% más de visitantes internacionales

Uno de los sectores llamados a capitalizar los beneficios del tren es el turismo, tanto doméstico como internacional. Tan solo por concepto de viajeros extranjeros, se espera un incremento anual superior al 20% según estimaciones gubernamentales, lo cual equivale a cerca de 840 millones de dólares adicionales en divisas cada año, tomando como referencia los niveles pre-pandemia.


Empleo: 2 millones de puestos directos e indirectos

Otro impacto financiero indirecto del tren será la creación de alrededor de 2 millones de nuevos empleos para la población del sureste, mucha de ella en condiciones de marginación. Considerando un ingreso promedio de 10 mil pesos mensuales por persona ocupada, esto equivaldría a una inyección de más de 240 mil millones de pesos anuales en remuneraciones para familias de escasos recursos.


Plusvalía para propietarios de tierra

Menos visible pero igualmente importante, otro efecto financiero del Tren Maya será el incremento en el valor de terrenos actualmente deshabitados pero que ahora contarán con acceso ferroviario. Se espera que algunos lotes quintupliquen e incluso decupliquen su precio comercial gracias a la conectividad y oportunidades de negocios ligadas al tren. Esta mayor plusvalía patrimonial beneficiará a miles de poseedores de terrenos públicos y privados en toda la zona de influencia.


Asociaciones público-privadas

Si bien la mayor carga financiera del ambicioso proyecto ha recaído hasta ahora en el gobierno federal, se espera una creciente participación del sector privado a través de esquemas de asociación público-privada, principalmente enfocados a areas como operación del transporte ferroviario de pasajeros y carga, desarrollo inmobiliario en zonas aledañas, e infraestructura hotelera y de servicios. Se prevé que varios miles de millones de pesos fluyan por esta vía en los próximos años.


El Tren Maya no solo es un proyecto de infraestructura de transporte sino también un colosal vehículo financiero para sacudir una de las regiones más rezagadas del país y elevar su potencial económico basado en riqueza cultural, ventajas ecoturísticas y posición geopolítica privilegiada. Los centenares de miles de millones de pesos invertidos serán semilla para una transformación permanente del sureste mexicano.

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