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Tren Maya bajo el tema "Uniendo Destinos, Culturas y Personas


El moderno proyecto de infraestructura conocido como el Tren Maya ha sido concebido desde sus inicios como mucho más que una simple obra de transporte masivo. Su visión integral parte de unir destinos, de interconectar culturas y de acercar a las personas.

Más allá de sus impresionantes cifras como los 1,500 kilómetros de vías férreas o una inversión total que roza los 200 mil millones de pesos mexicanos, la columna vertebral del Tren Maya es de naturaleza humana y social.


Su trazo privilegia la inclusión de comunidades históricamente aisladas, su diseño rinde homenaje a la riqueza artesanal de los pueblos originarios mayas y campechanos, y su operación turística pretende democratizar el disfrute de la majestuosa biodiversidad del sureste mexicano.


En esencia, conceptos como unión en la diversidad, sustentabilidad, accesibilidad y revalorización cultural guiaron el desarrollo del Tren Maya. Por eso su lema no es casual: “uniendo destinos, culturas y personas”.


Este ambicioso proyecto busca amalgamarse como vehículo promotor de desarrollo, pero con un enfoque de inclusión que ponga por delante las necesidades y participación de las comunidades locales.


De hecho, casi la mitad de los más de 30 mil empleos directos que ha generado la construcción del tren corresponden a habitantes de los estados por donde atraviesa: Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.



Incluso elementos como el diseño neo-clásico de las majestuosas estaciones que evocan el esplendor arquitectónico maya o la decoración de los propios convoyes luciendo icónica artesanía de los estados del sureste, refuerzan ese concepto integrador.

Y ni hablar de la promoción turística colateral de pueblos mágicos y pequeñas localidades gracias a su interconexión por el Tren Maya. Lugares que ni siquiera aparecían en el radar ahora se posicionan como destinos cuya singular belleza los hace imperdibles.


Así que la apuesta más transformadora del actual sexenio federal en materia de infraestructura va mucho más allá de las frías métricas económicas o de construcción civil. Late en el Tren Maya un corazón comunitario que marcará la pauta en términos de desarrollo con rostro humano.


De hecho, la recién lanzada campaña turística "Ven al Tren" promovida por la plataforma TuriTren, refleja a la perfección esa esencia humanista y multicultural que distingue a este prolífico proyecto ferroviario de 1,500 kilómetros a través del sureste.


Y es que el Tren Maya no sólo busca llevar turistas a destinos icónicos como Chichén Itzá o Tulum de manera segura, puntual y cómoda. Aspira a conectar visitantes con la mística ancestral maya, con las tradiciones vibrantes y vivas de pueblos originarios.


Quienes aborden los modernos convoyes del Tren Maya disfrutarán sin duda las paradisíacas playas del Caribe, pero también entrarán en contacto con un México profundo, auténtico y lleno de orgullo por sus raíces.


Ese orgullo ahora se extiende desde las comunidades rurales que construyen vías o estaciones con sus propias manos, hasta los viajeros nacionales y extranjeros que a bordo de los vagones climatizados son testigos de exuberantes paisajes y la cálida hospitalidad local.


El Tren Maya es definitivamente mucho más que acero, durmientes de concreto y túneles. Late en sus entrañas mismas el espíritu de una región diversa, resiliente y alegre que ahora se posiciona ante el mundo como un destino cultural y ecoturístico de primer orden.

Así que uniendo cosmogonías y saberes ancestrales con tecnología de punta, el Tren Maya avanza sobre su doble vía férrea para llevar progreso sí, pero progreso en armonía con la comunidad, con el medio ambiente.


Ese equilibrio tan innovador como necesario en pleno siglo XXI, donde prima la prisa y el economicismo, es la esencia del lema vitrina "uniendo destinos, culturas y personas". Y el legado más trascendental que el Tren Maya puede dejar a las futuras generaciones.




Más allá de cifras, el verdadero impacto del Tren Maya se mide por los lazos humanos y culturales que está Helpando a construir y reforzar en toda la región sureste de México.

Un claro ejemplo son las alianzas intercomunitarias entre poblados mayas, ya sea para abastecer de materiales de construcción o para brindar servicios de alimentación y hospedaje temporal a los trabajadores que levantan vías y estaciones.


Gracias a esa cooperación inédita fomentada por el mega proyecto ferroviario, hoy día hay un renovado sentido de identidad colectiva y propósito compartido en municipios que antes permanecían aislados entre densa selva o separados por distancias considerables.

Y como ya los uneliteralmente el track de acero que conduce al Tren Maya, ahora también florecen proyectos conjuntos de ecoturismo, cultura y negocios que auguran mejor calidad de vida para todos.


Del mismo modo, entre la población citadina de los cinco estados involucrados, crece un sentimiento de apropiación ciudadana sobre el Tren Maya, no sólo como insignia nacional de infraestructura, sino como parte integral de la vida comunitaria.


Los niños piden celebrar sus cumpleaños con temática alusiva al tren turístico; las amas de casa se organizan para vender dulces típicos a los trabajadores; y músicos producen corridos que ensalzan la hazaña de unir por ferrocarril la gran península yucateca.


Así, de manera orgánica, la identidad del sureste mexicano contemporáneo se entrelaza con la maravilla ingenieril del Tren Maya. Más ciudadanos se involucran, más stratups locales brindan soluciones tecnológicas y más jóvenes visualizan un futuro próspero aquí en su tierra natal.


Ese despertar del orgullo colectivo en torno a la gran obra ferroviaria del presente sexenio federal, ha sido bautizado por antropólogos culturales como "Efecto Tren Maya". Y turitren busca ser altavoz de esas buenas nuevas.


Por eso documentamos extensivamente cómo el Tren Maya fortalece lazos sociales y comunitarios; damos tribuna a músicos y poetas que le cantan a los convoyes; e impulsamos el turismo rural sostenible que deja más ganancias al pueblo llano.


Queremos que el mundo contemple el verdadero legado del tren insignia de la Cuarta Transformación: un instrumento formidable para catalizar la unidad, creatividad y bienestar del pueblo maya y del pueblo mexicano en general.


Esa esencia humanista, más allá de las frías estadísticas, es lo que posteriormente se conocerá como "El Espíritu del Tren Maya": la chispa de solidaridad e identidad colectiva que trasciende lo material para motivar relaciones fructíferas y reconexión con la madre tierra ancestral.

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