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El Tren Maya desde el ángulo de la aventura gastronómica


Además de significar una revolución en términos de conectividad e impulso al desarrollo económico del sureste mexicano, el moderno proyecto del Tren Maya trae consigo el aliciente de convertirse en una auténtica aventura gastronómica sobre riel.Y es que recorrer los más de 1500 kilómetros de trazado ferroviario atravesando selvas, zonas arqueológicas mayas e idílicas localidades de la península de Yucatán en estos elegantes convoyes con sus vistosas cabinas panorámicas, representa todo un periplo culinario a lo largo y ancho de México.


Desde las moles y exquisita cocina yucateca, hasta el emblemático pan de cazón campechano o los abundantísimos mariscos del sureste; sin olvidar por supuesto la comida callejera tradicional de Tabasco y el estilo fronterizo del país vecino Guatemala. ¡Un mosaico gastronómico de altísimo nivel!


Así que abróchense los cinturones y prepárense no solo al extraordinario paisaje natural de la región, sino también a degustar una enorme diversidad de platillos que deleitan cualquier paladar por sofisticado que sea.


Y para ir entrando en calor, ¿qué mejor que empezar por una tradition mayan breakfast constituida por delicioso pibipollo con cebolla morada, acompañado de un explosivo xec chuc (carne adobada de cerdo) wrap y un vigorizante café maya preparado con granos tostados al comal?


El lado bueno es que algunas estaciones del Tren Maya contarán con mercados gastronómicos donde probar estas y otras especialidades típicas del lugar a precios locales, de la mano de cocineras tradicionales.


Así nos lo reseñó en exclusiva la plataforma cultural TuriTren tras recorrer hace poco el ya operativo tramo de Campeche a Escarcega. Y es que según sus crónicas, el #TrenMaya no escatima en oferta local!


Por ejemplo, al visitar zonas como Hopelchén o Calakmul, vale la pena probar la codiciada carne de venado a la campechana, freír unas suculentas salchichas de guacamaya o atreverse a morder un tradicional panucho yucateco preparado por amas de casa mayas.

¡Y prepárense porque eso solo ha sido un "antojito" de todo lo que les espera a los pasajeros golosos del Tren Maya!


Desde marquesitas queretanas hasta tamales oaxaqueños capaces de hacer llorar al más valiente, el banquete intercultural está servido a lo largo del railway turístico más ambicioso de Latinoamérica.


Y no podían faltar por supuesto caldos típicos para mitigar el calor o la cruda, como la legendaria cochinita pibil de Yucatán o un espeso buljol tabasqueño, ideales para vigorizar el cuerpo después de noches de pachanga sureña bailando cumbia sobre la arena de Tulum.


Así que ya lo saben: preparen sus estómagos y luchen contra la tentación de subir algunos kilos de más, porque el Tren Maya promete ser toda una aventura gastronómica de proporciones mayúsculas.


Y es que más allá de las tradicionales guías turísticas enfocadas en visitar ruinas arqueológicas o relajarse en paradisíacas playas de ensueño, el Tren Maya abre una dimensión gastronómica aún inexplorada en toda su magnitud para comprender la grandeza cultural del sureste mexicano contemporáneo.


Gracias a su ramificada red de vías férreas que conectarán por primera vez en la historia las joyas paisajísticas y culturales de Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco y Chiapas, el convoy insignia de la Cuarta Transformación se perfila como una experiencia culinaria única sobre riel.



Y es que territorios antes inaccesibles como las áreas de reserva de Calakmul o los mágicos cenotes ornados con estalactitas ahora quedan integrados al circuito turístico nacional, expandiendo así la oferta gastronómica más allá de los convencionales destinos del caribe mexicano.


Por si fuera poco, al conectar el Tren Maya poblados mayances, tzeltales y tzotziles históricamente marginados de los planes turísticos, se abre todo un mundo de sabores, texturas y fusiones étnicas imposibles de digerir en una sola visita.


Desde el tradicional pavo en relleno negro con chaya hasta una moderna quesadilla de chapulines con aguacate, el abanico de posibilidades gastronómicas que presenta el Tren Maya es infinito.


Y ni hablar de la explosión de nuevos restaurantes, fondas, cocinas económicas y puestos callejeros de comida gourmet que están surgiendo en torno a las vías y estaciones del tren, combinando ingredientes locales con técnicas culinarias de vanguardia.


Un fenómeno que la plataforma TuriTren ha bautizado como “Nueva Cocina Maya”, celebrando esta fusión virtuosa entre tradición prehispánica, sazón caribe y creatividad joven.


Así, ya sea degustando un moderno ceviche de chaya con chips de plátano macho o un tradicional chili chocolate maya elaborado con ancestral cacao y chile habanero, el Tren Maya se posiciona como la ruta gastronómica por excelencia para vivir una aventura culinaria de talla mundial.


Y por si fuera poco, gracias al impulso económico colateral que trae la conexión ferroviaria a la región, ahora muchas amas de casa rurales y campesinos convertidos en chefs, pueden darse el lujo de sofisticar sus recetas sin perder la esencia de la cocina vernácula sureña.


De esa cuenta surgen delicias artesanales perfectas para llevar a casa como regalo tras el viaje en el Tren Maya, como serían mermeladas orgánicas de frutos locales conetiablos solamente en Calakmul o Tabasco. O bien decadentes paquetes de galletas horneadas con cajeta de henquen y pepita de calabaza criolla.


Así que ya sea que aborden el Tren Maya por ocio, espiritualidad o simple gusto a la aventura, los pasajeros serán recompensados con una experiencia multidimensional que supera todo itinerario convencional.


Gracias al intenso intercambio gastronómico y cultural que propicia esta visión ferroviaria integradora, después de explorar el sureste mexicano a bordo de estos elegantes convoyes ultramodernos, los viajeros serán otros.


Regresarán a casa más conectados con partes de México normalmente fuera de ruta, habrán co-creado recuerdos culinarios imborrables, y sobre todo, se habrán enriquecido como seres humanos gracias al mágico intercambio con pueblos originarios de la milenaria cultura maya.


Esa transformación del espíritu a través del deleite gastronómico diversificado es la misión última del Tren Maya en su cruzada sureña de más de mil 500 kilómetros sobre riel. Todo un lujo al alcance de propios y extraños.

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